miércoles, 20 de junio de 2012

CAPÍTULO 17.





17 1El Señor formó al hombre de tierra
y le hizo volver de nuevo a ella;
2le concedió un plazo de días contados
y le dio dominio sobre la tierra;
3lo revistió de un poder como el suyo
y lo hizo a su propia imagen;
4impuso su temor a todo viviente,
para que dominara a bestias y aves.
6Les formó boca y lengua y ojos
y oídos y mente para entender;
7los colmó de inteligencia y sabiduría
y les enseñó el bien y el mal;
8les mostró sus maravillas,
para que se fijaran en ellas,
10para que alaben el santo nombre
y cuenten sus grandes hazañas.
11 Les concedió inteligencia
y en herencia una Ley que da vida;
12hizo con ellos alianza eterna
enseñándoles sus mandamientos.
13Sus ojos vieron la grandeza de su gloria
y sus oídos oyeron la majestad de su voz.
14Les ordenó abstenerse de toda idolatría
y les dio preceptos acerca del prójimo.


Dios retribuye


15Sus caminos están siempre en su presencia,
no se ocultan a sus ojos.
16(Sus caminos desde la niñez se inclinan al mal,
no son capaces de transformar
en corazones de carne los de piedra).
(Cuando dividió sobre la tierra las naciones)
17puso un jefe sobre cada nación, pero Israel es la porción del Señor ...
18(Por ser su primogénito lo educa
y porque le dio la luz de su amor no lo abandona).
19Todas sus obras están ante él como el sol,
sus ojos observan siempre sus caminos;
20no se le ocultan sus injusticias,
todos sus pecados están a su vista.
21(El Señor, que es bueno y conoce a su criatura,
no los rechaza ni abandona, sino que los perdona).
22El Señor guarda, como sello suyo, la limosna del hombre,
y su caridad, como la niña del ojo.
23Después se levantará para retribuirlas
y hará recaer sobre ellos lo que merecen.
24A los que se arrepienten los deja volver
y reanima a los que pierden la paciencia.
25Vuelve el Señor, abandona el pecado,
suplica en su presencia y disminuye tus faltas;
26retorna al Altísimo, aléjate de la injusticia
y detesta de corazón la idolatría.
27En el Abismo, ¿quién alaba al Señor
como los vivos que le dan gracias?,
28el muerto como si no existiera deja de alabarlo,
el que está vivo y sano alaba al Señor.
29¡Qué grande es la misericordia del Señor
y su perdón para los que vuelven a él!

Dios comprende y perdona


30El hombre no es como Dios,
pues ningún hijo de Adán es inmortal;
31¿qué hay más brillante que el sol?
-pues también tiene eclipses-
(carne y sangre maquinan el mal).
32Dios pasa revista al ejército celeste,
cuánto más a los hombres de polvo y ceniza.


17,1-14 Creación del hombre, en tres estrofas de cuatro versos. La extensión de esta parte es significativa. No recurre a imágenes de ascendencia mitológica, sí a tradiciones históricas del pueblo.
17,1-4. Primera estrofa. Invierte a sabiendas el orden tradicional (Gn 1,27s): condición mortal del hombre - dominio sobre la tierra - imagen de Dios. Es decir, no presenta la condición mortal como consecuencia de un pecado, sino como propia de su naturaleza "terrena". El orden es ascendente: aunque mortal, puede dominar y es imagen de Dios. Como Sal 8,7-9, insiste en el dominio sobre otros vivientes. Al final de esta estrofa, un lector, al parecer de formación estoica, añadió un verso que recogen algunos manuscritos: "Recibió el uso de cinco obras del Señor (cinco sentidos), como sexto don les regaló la inteligencia y como séptimo el lenguaje que interpreta las obras de Dios". Es interesante escuchar a un autor antiguo sobre la función "hermenéutica" del lenguaje.
17 ,6-10 Segunda estrofa. El hombre creado para conocer y alabar a Dios. El autor no se ciñe a la narración del Génesis. Para la alabanza son necesarios: ojos y oídos que perciben, mente que comprende, boca que proclama. El hombre es además un animal ético: mal y bien se proponen a la libertad, según 15,11-20; Dt 30,15.19. En el v. 10 resuena la tradición de los salmos.
17,11-14 Tercera estrofa. El autor proyecta la experiencia histórica en la creación, según las tradiciones bíblicas; la situación de Adán viene descrita como alianza con ley y mandamientos. Como en el Sinaí, la alianza primordial es promulgada con manifestación de gloria / esplendor y de voz / trueno.
17,14 Parece sintetizar las "dos tablas", si el griego adikou designa la idolatría.
17,15-23 El texto resulta desordenado. Una pista recta habla de Dios que ve, castiga y premia (15.19.20.22.23); una pista oblicua, probable adición que anticipa la sección de 18,8-14, habla del Dios que comprende y perdona, al hombre por su debilidad (16.21), a Israel por la elección (17-18).
17,15 Un buen comentario en el salmo 139.
17,16 El tema procede de Gn 6,5; 8,21. El cambio de corazón, de Ez 11,29; 36,26. 17,17 Tema de Dt 32,8s, pero eliminando la alusión a las divinidades.
17,18 Reflexión teológica importante. La elección de Dios es exigente (Am 3,2) y su amor no puede quedar indiferente; la paternidad de Dios en el AT, más que en la imagen de la generación, se funda en la experiencia de la educación (Dt 8,5): no es un padre permisivo.
17,19 "Como el sol" o como ante el sol, según la concepción antigua, del sol clarividente y penetrante con su luz; imagen de la justicia vigilante.
17,21 Magnífico desarrollo en el salmo 103.
17,22 La retribución incluye también el premiar. El sello iba montado en el anillo; era valioso por su significado personal exclusivo, por su poder de marcar y autorizar una propiedad o un decreto: Gn 38,18; 1 Re 21,8; Jr 22,24. Más estimada y personal es "la niña del ojo" Dt 32,10; Sal 17,8.
17,23 "Levantarse" es gesto judicial para pronunciar sentencia: Sal 74,22; 76,10; 82,8.
17,24-29 Consecuencia de todo lo dicho sobre la conducta de Dios es para el hombre convertirse antes de que llegue la muerte y sea tarde. El destino del hombre, que es alabar a Dios (17,8-10) se frustra en el Seol o Abismo: Is 38,18s; Sal 30,10; 115,18 etc. Están bien distinguidos con palabras diversas el "arrepentimiento", metanoeo, y la "conversión" o vuelta, apo/epi-strepho. Quien se ha alejado debe volver. Léase un buen desarrollo del tema en Jr 2,1-4,4. "Injusticia e idolatría" representan las dos tablas.
17 ,30-18,14 El tema de esta instrucción es la comprensión y perdón de Dios. Para desarrollarlo contrapone la pequeñez y debilidad humana a la grandeza divina, de modo que la segunda ocupe más espacio y suene como un himno.
17,30-31 Introduce la exposición planteando los dos términos de la comparación. Ser mortal distingue al hombre radicalmente de Dios: Ez 28,9. No es normal comparar al hombre con el sol, para los hebreos y para la observación empírica el astro más luminoso en el cielo. Dios solo no tiene eclipses: cfr. Sant 1,17.
17,32-18,3 Primera estrofa. Dios es el Señor de los Ejércitos (Is 40,26), es creador, rey, su voluntad se cumple (Is 48,14), y gobernador del universo creado (Is 44,24), es único (Is 44,6; 45,5.18.21; 46,9), eterno (Is 43,13); su acción siempre está "justificada" (Is 45,24). "Dirige": el verbo hebreo es denominativo de "timón": su "palma" le sirve de timón cósmico. A Ben Sira le preocupa la
ordenación del mundo por división de dos campos, lo sacro y lo profano; lo considera institución divina: véase 33,9 en su contexto.

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