jueves, 26 de julio de 2012

CAPÍTULO 47.


47 1Después de él surgió NATÁN,
que estuvo al servicio de DAVID
2(como la grasa se escoge de la ofrenda,
David de Israel es el mejor).
3Jugaba con leones como con cabritos,
y con osos como con corderillos;
4siendo un muchacho mató a un gigante,
removiendo la afrenta del pueblo,
cuando su mano hizo girar la honda,
y derribó el orgullo de Goliat.
5Invocó al Dios Altísimo, quien fortaleció su diestra
para eliminar al soldado aguerrido
y restaurar el honor de su pueblo.
6por eso le cantaban las mozas
alabándolo por sus diez mil.
7Ya coronado peleó y derrotó a sus enemigos vecinos,
derrotó a los filisteos hostiles, quebrantando su poder hasta hoy.
8De todas sus empresas daba gracias
alabando la gloria del Dios Altísimo;
de todo corazón amó a su Creador,
entonando salmos cada día;
9trajo instrumentos para servicio del altar
y compuso música de acompañamiento;
10celebró fiestas solemnes
 
y ordenó el ciclo de las solemnidades;
cuando, de madrugada, alababa el nombre del santo
resonaba el júbilo de las ceremonias.
11El Señor perdonó su delito y exaltó su poder para siempre,
le confirió el poder real y afianzó su trono en Jerusalén.
12Por sus méritos le sucedió
un hijo prudente que vivió en paz:
13SALOMÓN, rey en tiempos tranquilos,
porque Dios pacificó sus fronteras;
construyó un templo en su honor
y fundó un santuario perpetuo.
14iQué sabio eras en tu juventud,
rebosando doctrina como el Nilo!
15Tu saber cubría la tierra,
la desdeñabas con tu canto sublime;
16tu fama llegaba hasta las costas,
que deseaban escucharte.
17De tus cantos, proverbios, enigmas y sentencias
los pueblos quedaban pasmados;
18te llamaban con el nombre glorioso con que llaman a Israel.
Pero amontonaste oro como hierro
y acumulabas plata como plomo;
19entregaste a mujeres tus muslos
dándoles poder sobre tu cuerpo,
20echaste una mancha en tu honor
e infamia sobre tu lecho,
atrayendo la ira sobre tus descendientes
y desgracias sobre tu tálamo.
21Pues el pueblo se escindió en dos partes
con la usurpación del reino de Efraín.
22Pero Dios no retiró su lealtad
ni dejó de cumplir sus promesas;
no aniquila la prole de sus escogidos
 
ni destruye la estirpe de sus amigos,
sino que dejó un resto a Jacob
y a David una cepa de su linaje.
23Salomón descansó con sus padres
y dejó por sucesor a uno de sus hijos:
rico en locura y falto de juicio,
que con su política hizo amotinarse al pueblo.
Surgió uno -no se pronuncie su nombre-
que pecó e hizo pecar a Israel;
24fue un escándalo para Efraín, que lo condujo al destierro;
enorme fue su pecado, se entregó a toda maldad.

47,1-4 Natán asegura la continuidad empalmando con Samuel, ya que David no es sucesor de Saúl, sino nuevo comienzo, según la teología tradicional. La figura adolescente de David está idealizada por influjo de Is 11. La lucha con Goliat está resumida en pocos datos sugestivos.

47,5-7 Se añaden genéricamente otras empresas guerreras, sobre todo el someter al máximo enemigo de entonces.

47,8-10 Mucho relieve cobra la contribución de David al culto, sobre todo como autor
tradicional de salmos, pero también como organizador.

47,11 El pecado se recuerda con toda discreción, para exaltar el perdón de Dios. A la elección de David va unida la de Jerusalén.

47,12-22. El reinado de Salomón se divide en dos tiempos, de gloria y de ignominia.

47,12. Ante todo asegura la sucesión, basada en la promesa de Dios y en la fidelidad del padre. “En paz” hace juego con el nombre del rey.

47,13 Su primer mérito fue construir el templo, que Ben Sira llama perpetuo, a pesar de la destrucción babilónica; es decir, la interrupción del destierro no anuló la continuidad.

47,14-17 La segunda gloria es su fama legendaria de sabiduría. “Como el Nilo” puede ser comparación tópica, Jr 46,7,8; Am 9,5; Ecl 24,27, o puede aludir a la proverbial sabiduría egipcia.

47,18b-20 Con la sabiduría juvenil contrasta el lujo y lujuria del anciano. La división del reino castiga el pecado sin destruir al pueblo ni la dinastía.

47,23-24 El original no nombra al sucesor, sólo juega aludiendo a las piezas de su nombre, "rico" "pueblo". Un glosista ha escrito los nombres de Roboán y Jeroboán, que es el jefe maldito del reino cismático.

47,231 Re 12-13. 

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